La degeneración macular es cada vez más común en nuestro medio.
Está generalmente relacionada con la edad, pero también con la miopía alta y otras condiciones.
Puede ser degeneración seca o húmeda. Ambas conducen a una notable disminución de la visión central, y a una marcada dificultad para la lectura.
La húmeda se puede tratar con el reciente descubrimiento de medicamentos antiangiogénicos, que se inyectan en el ojo, y que mejoran notablemente el pronóstico visual.
La seca estaba condenada a una baja visión central irremediable.
Hace pocos años se desarrolló nuevo lente intraocular para magnificar la visión y permitir leer con mayor facilidad, sin alterar la visión lejana.
Se implanta en un procedimiento sencillo, acompañando el lente intraocular previamente colocado para corregir la catarata.
Otro maravilloso avance de la oftalmología para mejorar la calidad de vida
JAIME MONTOYA P., MD; OFT
Clínica Instituto Ocular de Occidente

